Literatura
AUTOANTOLOGÍA: "EL VINO Y YO"
por Rodrigo Alvarado Moore
Texto del discurso de agradecimiento con motivo del lanzamiento de su libro "crónicas e Historias Escritas Con Vino"
Lectura: Pablo Vergara Cubillos
Diciembre 17 De 2008
Muy queridas amigas y amigos, Carmen Gloria, nuestros hijos y nietos, hermanos y a todos los que me estiman, escuchen con atención a mi querido amigo y colega Pablo Vergara, quien gentilmente leerá para ustedes mi mensaje de amor al vino y sus quehaceres.
Lo he titulado como "autoantología" para sintetizar en forma casi eufemística, que esta vez, rompiendo una norma que me he impuesto de "no repetir ni equivocarse" jamás en mis escritos, he optado ahora por hacerlo, para recoger lo que yo creo es lo más rescatable de mi repertorio y contárselos de nuevo, con las debidos enlaces y adaptaciones que indican el tiempo y las circunstancias.
Previamente reflexioné:
¿Por que si es lícito para los poetas, músicos y tantos otros cultores de lo bello, repetir hasta la saciedad sus obras, no se nos habría de aceptar a los cronistas hacer lo mismo?
QUIERO REIVINDICAR EL OTOÑO.
Dentro del permanente e inexorable ciclo estacional, casi siempre se le asocia con lo decadente o lo pre terminal. Neruda, en el último verso de su "Poema 14", dice quiero hacer contigo / lo que la primavera hace con los cerezos. Hermosa imagen de un rosario de bellos poemas. Pero me pregunto: ¿cuántas flores llegarán a ser frutos y que número de ellas alcanzará la plenitud de la madurez? La primavera es adolescente, espectacular y caprichosa; anuncia, promete, pero no es el acto sino, apenas, un esbozo de potencia. El otoño es acto integral puro, con una suerte de sobriedad conventual, de gran trabajo y esfuerzo silencioso. El mismo Neruda en su "Oda al Vino" lo dice en un solo verso: "Trabajó el otoño / hasta llenar de vino las vasijas."
PENSAMIENTOS VINÓFILOS
A continuación van algunos pensamientos emanados de mi hermandad con él:
Se dice que las mejores parras son aquellas que en lugar de dar uvas dan lástima. Ocurre que la lástima es un sentimiento tan noble como el amor. Lo único que está prohibido es mezclarlos, pues de ello nace la esterilidad.
Lo material, lo físico, lo palpable, el //ver para creer", es una relatividad que avala la existencia del alma y el valor de lo inmaterial. ¿Se pueden tocar la amistad, el amor o la pena? ¿Es posible depositar en un banco los buenos recuerdos?
El vino es un compendio de fertilidad. Requiere de una materia prima que ha recorrido las cuatro estaciones con más armonía que las de Vivaldi. Pero, además, exige la actividad biológica de la fermentación, fenómeno bioquímico que, con una gracia que envidiaría el más sabio de los alquimistas, transforma el azúcar de la uva en alcohol y desprende a la atmósfera anhídrido carbónico.
Amemos al vino porque es una muestra de vida, equilibrio y expresión divina. Nace de las entrañas de la tierra, con el trabajo del agua, el sol y las levaduras que pululan por el aire. Nos comunica con lo natural; ello nos hace amar la vida y aceptar la muerte .Es una realidad posible de visualizar por el campesino, en contraste con el hombre de ciudad. Para aquél, nacer o morir es parte del hecho de ser y lo acepta con más conformidad porque lo palpa y sufre, o goza, ya que es de este mundo. El hombre de ciudad capta en forma borrosa este devenir, porque la máquina y el cemento, de cierta manera, le automatizan el alma y le cubren el corazón. Este robotismo tiene un remedio que se llama vino, que vino con Noé, vino a nosotros, viene a quienes creen y trae al ser divino. ¡Viva el vino bueno! Celebremos el otoño, pues anuncia el nacimiento de la más noble bebida que da la creación.
Digamos con Tito Fernández, "Que bueno es el vino, cuando el vino es bueno". Tal vez, la frase más certera que se ha escrito sobre él.
Los musicólogos deben aceptar la idea que propongo: Esta frase es al vino, lo que al TA-TA-TA-TAN !!!, de la 5ª sinfonía de Beethoven es a la música.
EL VINO Y EL HOMBRE
En todos mis relatos obsesivamente comparo al vino con el hombre, Concibo que la vendimia es similar al álgido momento del nacimiento del ser humano, al parto. Es el instante en el que después de una gestación de doce meses, en el caso de la uva o madre del vino, esta se entrega completa para hacer nacer su hijo, que es el mosto. Nace así después de un parto integral un casi "niño" que sometido a la acción de las levaduras y al cuidado del hombre se transforma en un ser completo, un verdadero ser, que conocemos como vino.
Omar Khayyam
Es necesario proclamar un patrono para los amantes del vino. Dentro de mis permanentes búsquedas enológicas creo haberlo encontrado. Se trata de Omar Khayyam, poeta persa el siglo XI, recién descubierto por los occidentales a fines del siglo XIX.
Reproduzco tres de sus eximias rubaiyat (cuartetas en idioma persa):
( Existen más de 300.)
Oigo decir que los amantes del vino serán condenados,
No hay verdades, pero si hay mentiras evidentes,
Si los amantes del vino y del amor van al Infierno,
El Paraíso debe estar vacío.-
Si has bebido toda la semana,
Bebe también el viernes porque para el que cree
No existe diferencia entre viernes y sábado.
Adora a Dios y no a los días
En primavera voy a veces a sentarme en la orilla de un campo florido
Cuando una hermosa muchacha me trae una copa de Vino ,
No pienso ni siquiera en mi salvación. Si tuviera esa preocupación, valdría menos que un perro.
CONVERSAR El VINO
El vino es una bebida que no se traga; se conversa. ¡Chilenos todos, trabajemos menos y bebamos más!
PROPAGAR EL CÁNTICO DEL FRUTO
Y aprenda el hombre obscuro,
en el ceremonial de su negocio
a recordar la tierra y sus deberes,
a propagar el cántico del fruto.
Esta es la última estrofa de la muy célebre Oda al Vino de Pablo Neruda. Me declaro profundo admirador de casi toda la obra de nuestro Nobel, fanático de sus cantos a las uvas y el vino y adicto perdido e irreversible a su Oda al Vino. En ello no transo: nadie puede demostrarme que exista una sumatoria de belleza, amor, solemnidad y aristas que van más allá de lo posible de comunicar, a través de la poesía, como ocurre con esta irrepetible e imposible de emular Oda, que es un homenaje integral al vino y sus quehaceres.
A principios de 2003, con motivo de celebrase el próximo centenario de su nacimiento, acaecido en 1904, la Fundación Neruda y La Universidad de Concepción, llamaron a un concurso relativo a su obra, "sobre cualquier tema relacionado con el vate".
El llamado me entusiasmó y sobre la base de una inversión en libros, inusual por lo elevada, adquirí los dos tomos de las "Obras Completas" del autor. Objetivo: Leer y encontrar todas, literalmente todas, las menciones al vino y la uva que refirió en su extensa obra, para analizarlas desde un prisma enológico. En el "ardiente verano" de 2004, afronté la labor; fue ardua y las noches largas. Cumplí con todos los requisitos para participar en el concurso, y en algunos pasajes confieso que "me volé" ante tanta belleza inspirada en el vino. Descubrí pasajes bañados por él, que no los conocía, ni tampoco sospechado su existencia ; de toda esta pequeña aventura resultó un libro de cien páginas que titulé, no con originalidad igual que mi primera columna :"Pablo Neruda, Enólogo Honoris Causa".Para lograr que se publicara, la Fundación Neruda lo hizo analizar previamente por un señor Osses, erudito de las letras (dicen) y carente de toda relación con los quehaceres del vino, quién me sacó mal en el examen, me "rajó". A estas alturas del proceso estimé que debía ser consecuente con el mandato del poeta y "propagar el cántico del fruto", como se llama también mi pagina WEB. Ahí está completo y disponible, también para "el hombre obscuro", para que deje un rato el "ceremonial de su negocio" y busque la luz.
Mientras tanto mi libro "rajado", está disponible aunque herido pero legible, en el ciberespacio.
Para concluir recurro a una parra,.. a Violeta Parra y con ella murmullo en silencio. ¡ gracias a la vida, que me ha dado tanto!!.
Diciembre 2008
Presentación del libro por Jaime Martínez Williams
Rodrigo Alvarado es incansable en la misión que se propuso -y que ha cumplido con creces- de rendir homenaje a las virtudes del vino y formar conciencia acerca de lo que ellas han significado para Chile y de nuestro deber de protegerlas y perfeccionarlas. En esta nueva obra -Crónicas e Historias Escritas con Vino- reúne parte de sus crónicas del último tiempo y, separadamente, una selección de textos de la más variada naturaleza, motivados asimismo por ese producto señero del esfuerzo humano. Como siempre, hay aquí datos sorprendentes, memorias de hechos y personas, reflexiones propias y consejos para viñateros, enólogos y autoridades destinados a prevenir los desafíos que pueden afectar el futuro de la vitivinicultura nacional.
Para empezar por lo último, no está demás recordar su pronóstico de hace siete años (desoído por muchos) sobre el error de aumentar en exceso las plantaciones, y su propuesta de concentrar esfuerzos en los vinos de primera categoría, ante la invasión masiva de bebidas alcohólicas de nivel inferior, en especial entre la juventud. Pero no todo es predicación o advertencia, pues abundan las curiosidades, más de una vez resultado de su investigación personal; el reconocimiento emotivo de quienes han prestado grandes servicios a su causa, y las joyitas halladas en libros clásicos como La Biblia o el Quijote (inolvidable la "expertisse" de Sancho Panza como catador) y en la poesía de Neruda.
Sólo a título de ejemplos significativos de esa diversidad de aspectos que aquí se abarcan, merecen señalarse lo que cuenta sobre la arroba, en su doble alcance de medida vinícola tradicional y de signo para el moderno correo electrónico; las precisiones de un estudio del Dr. Patricio Hinrichsen sobre la cepas listán prieto (tinta) y moscatel de Alejandría (blanca) como bases de la inicial (y la más duradera y extensa) producción americana de vitis vinifera sativa; los compañeros de Valdivia que destacaron como primeros viñateros, en lo que hoy es Santiago, como ocurrió en las comunas de Ñuñoa, Vitacura, Apoquindo y Renca; el cargo de "alcalde de borracheras" a poco de fundarse la capital; las normas canónicas sobre el vino de misa; los enólogos franceses que vinieron a Chile en el siglo XIX, entre ellos un antepasado de la Presidenta Michelle Bachelet; el crecimiento vinícola en Sudáfrica, Uruguay y Argentina, o la corrección de errores frecuentes en torno a la filoxera.
Nadie podrá discutir -además de su contenido didáctico y del aporte que entrega para profundizar la cultura del vino, hoy en acelerado desarrollo- lo variado y entretenido de los puntos que aquí se tocan. Pero quizás algunos creerán que las investigaciones en torno a antecedentes históricos básicos, a las que se dedica parte de este libro, son asuntos ya definitivamente aclarados y por ello no tienen tanta actualidad. Sin embargo, pese a la enorme cantidad de publicaciones al respecto, hay todavía datos importantes que siguen sujetos a dudas, como los aludidos acerca de los comienzos de la viticultura en América, y antes en Asia y Europa. Más aún, la propia palabra vino -a cuyo origen se refiere el primer artículo recopilado- así como la zona geográfica donde empezó su producción, siguen siendo analizadas y dan pie a nuevas teorías.
Justamente acabo de leer en el número de agosto recién pasado (2008) de la revista Civiltà della Tavola, publicada por la Academia Italiana de la Cocina, un artículo titulado "Dove è nata la vitocultura", con interesante información en ambos aspectos. Coincide, por cierto, ese texto con el de Rodrigo Alvarado en las similitudes etimológicas de los vocablos para nombrar al vino en las antiguas culturas desde la región caucásica hasta Egipto, al igual que ocurre en los idiomas occidentales modernos (a diferencia de conceptos tan fundamentales y compartidos entre esas naciones como Dios o amor, que se expresan con palabras muy diversas, según observa acertadamente el escritor chileno). Pero contiene también opiniones que pueden complementar las suyas.
Así el artículo en cuestión añade, por ejemplo, una discutible -aunque atractiva- asociación de "vino" en sánscrito (ven o vêna) con "belleza" (por el latino Venus). En cambio, parece más estimulante para la discusión su teoría de que el cultivo de la vitis vinífera sativa se originó en la actual Georgia (la misma del reciente conflicto con Rusia, que fue llamada Cólquida, el país del vellocino de oro), desde donde se habría extendido por tierra a Armenia y la India, y a través del Mar Negro al Asia Menor, Cercano Oriente, Grecia y el Mediterráneo. Hasta hoy en Georgia se le dice gwino al vino, y sus habitantes llaman a su patria "la tierra del vino". Cito el caso para confirmar hasta qué punto todo lo relacionado con esta bebida sacra, hasta sus mismas raíces, es tema inagotable de estudio y debate, y explica el interés por seguir indagando, como se hace en esta obra.
Todo el esfuerzo que aquí se manifiesta por difundir ideas, experiencias y propuestas, perdería gran parte de su eficacia si no estuviera envuelto en un lenguaje a la vez sencillo y elegante, que con frecuencia alcanza una alta y auténtica calidad literaria. Ella se explica por el entusiasmo e identificación del autor con el tema, ya que, más que un motivo de su trabajo profesional, el vino ha sido objeto a través del tiempo de una pasión que compromete la vida entera de Rodrigo Alvarado.
JAIME MARTÍNEZ WILLIAMS
Presentación del libro por Pablo Vergara en representación e la Asociación Nacional de Ingenieros Agrónomos enólogos y Cofradía del Mérito Vitinicola
Rodrigo vuelve a sorprendernos con una cuidadosa selección de sus crónicas,escritas entre el año 2007 y el presente para revista La Cav. Como Ing.Agr. Enólogo, al igual que el autor, no puedo mas que agradecer el privilegio de encontrar en una obra amena y ágil, un sinnúmero de datos y referencias de nuestro quehacer profesional, los cuales complementan y enriquecen vivamente, nuestros conocimientos y experiencia con la vid, el vino y sus afines.
La habilidad para incluir y matizar datos históricos, anecdóticos, y hasta divertidos en unas crónicas que se leen rápido, gracias a su pluma ágil y siempre didáctica e ilustrada, hacen de esta obra, un imperativo para todos aquellos miembros de nuestra orden, que sean ávidos de enriquecer su acervo, mas allá de lo científico o meramente tecnológico.
Dentro de las Crónicas , destaco la "Etimología de la palabra vino",por su evolución a través de las mas diversas civilizaciones y la sorprendente similitud que hoy encuentra en muchas lenguas, del mas diverso orígen.
En "El vino se cambió de barrio", Rodrigo acierta al señalar que hoy el vino en Chile, se ha refinado, subiendo en categoría y valor comercial, siendo reemplazado en sectores populares por cervezas y alcoholes de menor valor. Por ello, nos llama a evitar sobreproducciones y a posicionarlo en el mundo, sin vacilaciones, como nuestro orgulloso emblema nacional.
También nos devela en "Listán Prieto", el nombre original de la variedad tinta traida por los conquistadores a América, la que recibió nombres locales, como País en Chile y Criolla en Argentina. Este era un tema pendiente, felízmente revelado por los estudios acuciosos de la INIA, e instituciones afínes de España.
En la 2a parte, correspondiente a su Antología, Rodrigo nos regala un sinnúmero de referencias históricas, religiosas y científicas, anecdóticas unas y sorprendentes las otras, que configuran un significativo compendio de información que enriquece y complementa en forma amena e ilustrada, nuestros conocimientos del orígen, distribución, cultivo y aporte cultural de la vid y el vino, en las mas diversas civilizaciones y desarrollos humanos, a traves de su evolución y asentamiento.
Con esta nueva obra, Rodrigo incrementa su variada y ya extensa composición sobre el Vino, en un lenguaje coloquial y entretenido y sólo nos cabe como Ings.Agr.Enólogos, agradecerle una vez más, el representarnos con tanto acierto y erudición, en la inestimable misión de difundir sus virtudes, historia y cultura. Sólo espero que la salud le acompañe, para que pueda continuar su cruzada personal, que tanto bien le ha hecho a sus seguidores en Chile y el mundo, de nutrirnos abundantemente de los frutos de su privilegiada mente y el entrañable amor a su tierra, la vid y el vino.
Pablo Vergara Cubillos
Diciembre, 17 de 2008
A propósito de Rodrigo Alvaro y sus hallazgos en la historia del vino chileno sobre la cepa país
Escrito por Mariana Martínez
domingo, 21 de diciembre de 2008
Como bien fue presentado durante el lanzamiento de su último libro, la semana pasada en el restobar Open, Rodrigo Alvarado Moore es el escritor de vinos más prolífero de Chile. Con solo visitar su pagina web (http://www.rodrigoalvarado.com/) uno se puede informar de los ocho títulos que ha publicado y también de aquellos que por cosas del destino aún no han podido llegar a las imprentas.
Su último título, recién estrenado, es "Crónicas e historias escritas con vino", de publicaciones Noreste. Siguiendo un modelo anterior, es una recopilación de sus prolíferas columnas y escritos publicados en la revista La Cav durante éste y el año pasado. Cada nuevo tema (que tiene el fin de nunca repetirse a sí mismo, por cierto gran hazaña después de más de 20 años escribiendo de vinos) tiene un dejo de reflexión, novedad o sorpresa, o todas al mismo tiempo. El más valioso, de sus hallazgos de investigador-historiador empedernido, es el que cuenta con lujo de detalles cómo fue que dio con el verdadero origen de la cepa país o misión, conocida extensamente en el rubro vitivinícola sudamericano e incluso norteamericano; aquella que trajeron los misiones españoles para producir el vino indispensable para celebrar la misa.
Su investigación inicial lo lleva a los siguientes escritos, y explica: "Como es sabido Colon arribó (en su segundo viaje, 1439) a tierras tropicales, donde la vid no prosperó, lo que sí ocurrió recién en 1524, por obra de Hernán Cortés, quien, se sabe ahora, ordenó, injertar vides sobre cepas de la tierra, es decir de especies americanas de vides, pertenecientes a la familia Vitaceae, de la cual forma parte la vitis vinifera sativa". Estos parientes americanos de la vid europea, agrega, Alvarado, son resistentes a la filoxera, insecto radicular que destruye las raíces de las vides del viejo continente. Y aclara, además, que para los conquistadores de Perú y Chile estos problemas no existían, pues en estos sectores del mundo la filoxera era desconocida, , y en Chile, lo hace hasta el presente.
En la búsqueda de más pistas, Alvarado no encuentra aparentemente documento que mencione qué variedad o variedades se trajeron a desde España. Todos coinciden sí explica "que entre las tintas predominó la que en Chile denominamos país, los argentinos Criolla, los peruanos negra peruana y los californianos misión o mission". Los textos, señala, explican que son todas parecidas, pero no dan más detalles.
Aunque se demoró, Alvarado, sí pudo dar con la información que buscaba: en el año 2007 el Instituto de Investigaciones Agropecuarias de Chile (INIA) publicó una rigurosa investigación, codirigida por el doctor en bioquímica y genetista Patricio Hinrichsen, de doce páginas, en la que también colaboran instituciones congéneres españolas titulada: "Determinando el origen español de antiguas variedades de Vides Representativas, Cultivadas en América".
Los resultados de este estudio, publicado en la prestigiosa revista norteamericana American Journal Enology, los resume Alvarado de la siguiente manera: "El análisis genotípico de las variedades de vides existentes en Argentina, Bolivia, Chile, Perú y los Estados Unidos revela que casi todos corresponden a dos antiguas variedades, que aún se cultivan en España: Moscatel de Alejandría y Listán Prieto. -Esta última, aclara el texto, se cultiva a través de Sur y Norteamérica bajo los nombres que ya hemos nombrado anteriormente (criolla chica, negra peruana, etc)-. Los genotipos de todas estas antiguas variedades que se cultivan, debidamente analizadas, demuestran que son originarios de cepas o variedades híbridas de Moscatel de Alejandría, Listán Prieto, o ambos. Nosotros concluimos que estos dos cultivares (o variedades) son los principales fundadores de la antigua viticultura americana."
Para saber más sobre el listán prieto, y ya que Alvarado contagió el bichito de la curiosidad, buscamos más sobre la hoy segunda variedad más plantada en Chile, en el libro español llamado "El vino uva a uva", de Ediorial Everest (de los autores Carlos Gallego y Carlos D. Cidón). Lo primero que llama la atención de la información es que hay dos listán, una blanca y otra negra, ambas focalizadas en las Islas Canarias. De la blanca se dice que es muy parecida a la palomino de Andalucía o la listán de Huelva, y que posiblemente es la más cultivada en las Islas Canarias por tener buenas producciones y además de ser bastante resistente a las enfermedades criptogámicas. De buen vigor... madura temprano", agrega el texto.
De la listán negra, o almuñeco, (localizada hoy en las islas Canarias y Galicia) "El vino uva a uva" dice: "Es la variedad más plantada en todas las Denominaciones de Origen de Tenerife (Tacoronte-Acentejo, Abonna, y Valle de Guimar)... Tiene muy buena adaptación a su suelo volcánico y todas altitudes, desde los 100 msnm hasta los 1.000. Alcanza buenas producciones y posee buena fertilidad. Sus podas a la rastra se sustituyen perfectamente por espalderas verticales. Tolera bien la sequía y en algunos espacios mejora con el riego por goteo. Los racimos medianos y prietos son sensibles al oídio y a las pollillas del racimo. La altitud, orientación y distribución de la carga serán determinantes en la obtención de uvas de gran calidad. Es la base de los vinos canarios, ya sea en forma monovarietal o en mezclas con el resto de las variedades. Nos encontramos vinos jóvenes, maceraciones carbónicas, vinos con crianza, vinos dulces y hasta vinagres de esta variedad. Tiene buen poder alcohólico y acidez equilibrada. Su intensidad colorante no es el aspecto que más destaca, y los vinos en general son correctos. A los aromas de frutos negros se superpone el del polvo volcánico, dando carácter e identidad al vino: las bocas en general son correctas, envolventes, con taninos pulidos y retronasal mineral."
Además, el texto agrega, "la variedad se encuentra en Islas Canarias desde el siglo XV, cuando fue introducida por colonos españoles y portugueses, quienes además iniciaron la viticultura en la zona".
Para cerrar este puzzle -donde todo encaja, dejando mucho por experimentar, en el libro chileno "Viticultura, Fundamentos para optimizar producción y calidad" de Gonzalo Gil y Philippo Pszczòlkowski, encontramos lo siguiente sobre la cepa país: "... Dada su rusticidad se acomoda en los más variados suelos, adaptándose mejor a suelos de baja fertilidad y moderado aporte hídrico, como los suelos graníticos de laderas de la cordillera de la Costa, donde se producen vinos de suficiente color. Por el contrario, en suelos fértiles con altos contenidos de materia orgánica y agua, su producción se eleva considerablemente, con prejuicio del color de sus vinos, y una maduración aún mas tardía de lo habitual. ... Esta variedad presenta baja potencialidad para la producción de vinos de calidad. En Chile produce vinos comunes, los cuales necesitan ser mezclados con otras variedades, como cinsaut, carignan o cabernet sauvignon para mejorar su calidad. También se ha utilizado para elaborar vinos licorosos como el Terciopelo en mezcla con Cot. Su envejecimiento no presenta ninguna ventaja. No obstante lo anterior, existen numerosos proyectos que basan sus exportaciones en esta variedad".
Artículo original: A propósito de Rodrigo Alvaro y sus hallazgos en la historia del vino chileno sobre la cepa país
Crónicas e historias escritas con vino
Artículo aparecido en: www.lobby.cl
Rodrigo Alvarado es sin duda el escritor de temas vitivinícolas más prolífico de nuestro medio. Desde su ya pionero libro, Chile, tierra del vino, publicado en 1982, y la página mensual que entregó para la revista Mundo Diners Club entre ese año y 1991, hasta esta obra recién aparecida, Rodrigo ha abordado todas las materias posibles relacionadas con la difusión del vino. Y no sólo desde el punto de vista de su profesión de enólogo, sino también con referencia a la cultura, el arte y la historia de esta bebida insuperable.
Este nuevo libro, editado por Juan Carlos Sáez, reúne parte de sus crónicas escritas en el último tiempo y, separadamente, una selección de textos de muy variada índole, llenos de datos sorprendentes y reflexiones de valor para todos los amantes del vino. (Enrique Rivera, www.cronistas.cl)
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