Literatura
A propósito del vino
No hay nadie en Chile que le dispute al enólogo Rodrigo Alvarado el título de "escritor de vinos más prolífico y ameno". Pero no sólo por eso es destacable: también es quien más ha contribuido en el país a la difusión del vino en todos sus aspectos. A través de ocho libros y casi un millar de artículos, escritos en diversas revistas a lo largo de más de un cuarto de siglo, Alvarado ha ayudado decisivamente a la formación de una cultura vínica entre los consumidores chilenos, prácticamente inexistente un par de décadas atrás.
Su obra comenzó en 1981 con un libro que ya es un clásico, Chile, tierra del vino, y siguió durante todos los años 80 con una página mensual en la recordada revista Mundo Diners, que sirvió como guía no sólo para los amantes del vino y la buena mesa sino también para muchos profesionales de la industria.
Rodrigo Alvarado entrega ahora A propósito del vino (J.C.Sáez, Editor, 233 págs.), una selección, clasificada por temas, de 80 crónicas escritas por él para la revista La Cav entre 1999 y 2006. Cada crónica está ilustrada con simpatía, humor y precisión por el gran dibujante y caricaturista Hernán Vidal, Hervi.
Patricio Bañados destaca en la presentación de este libro que los escritos de Rodrigo Alvarado, tanto sus columnas en revistas como sus obras mayores, exceden largamente el marco de un comentarista o crítico de vinos. "Es literatura creativa valiosamente investigada y documentada, pero siempre novedosa y amena, en que justamente lo llano, directo y coloquial de su lenguaje es el mayor mérito. Casi sin darnos cuenta, como conversando con un amigo, terminamos conociendo hasta las más insospechadas inserciones del vino en la historia, el arte o la ciencia".
Esa inventiva con calidad literaria que se advierte en los escritos de Rodrigo Alvarado es, sin duda, una herencia familiar, puesto que su madre era la poetisa Silvia Moore y su casa, un lugar frecuentado por escritores e intelectuales.
No está demás recordar aquí los otros libros escritos por Alvarado, varios de los cuales todavía es posible encontrar en las librerías: El mundo del vino (1997), Los caminos del vino (1998), El vino del fin del mundo, en colaboración con el periodista Juan Gana (2000), El vino en la historia de Chile y el mundo ((2003), Chilean Wine, The Heritage (2004) y El vino por dentro (2005). (E.R.)
(Publicado en www.cronistas.cl/noticia20.html)
Algunos comentarios sobre el libro "A propósito del vino"
"Mi estimado y admirado enoteólogo: No me ha sorprendido el goce de leer con interés y agrado, toda vez que estos trozos de buen humor, que juegan con el integral conocimiento de la materia tratada, lo que mantiene vivo el interés, a pesar que mis ojos me han estado negando. Cada relato revive algún pasaje de nuestro ya octogenario tránsito en los ámbitos del vino. Tiempo que no intuía nervio en la creación, ágil relato, novedad en la información, sencillez. Hablas el lenguaje perceptible, alejándote de las siutiquerías tan en boga y que lejos de explicar las bondades de nuestros vinos, confunde a quién quiere gozarlos como tales y no como plagiando otras sensaciones atribuidas a otros factores no vínicos. Nos hablas del auténtico vino. Rodrigo: estaré a la espera de tus, seguramente, próximas producciones. No nos defraudes, sigue enalteciendo nuestra profesión. Un abrazo. "
RUY BARBOSA
El vino de siete racimos
Periódicamente y con regularidad, el enólogo --y a estas alturas tan escritor como enólogo-- Rodrigo Alvarado nos entrega sus meditaciones y enseñanzas en su especialidad. Él declara haber publicado más de mil crónicas y artículos y a lo menos seis libros a lo largo de un cuarto de siglo de constante actividad en la difusión, sobre todo, de las ventajas y oportunidades que Chile brinda para lograr productos vinícolas de alta calidad y, por qué no decirlo, de nuestras deficiencias en cuanto consumidores. Ahora J. C. Sáez acaba de editar bajo el nombre "A propósito del vino" una recopilación de cerca de ochenta de sus colaboraciones a la revista La Cav, "uvas" que Rodrigo agrupa en siete capítulos o "racimos" de acuerdo con el tema respectivo.
A título de meros aficionados en la materia, uno de sus mayores méritos nos parece la sencillez con que aborda cualquier aspecto de un repertorio en que abundan los elementos científicos o técnicos, pero que nos llegan en un lenguaje comprensible y ameno, con frecuentes rasgos de humor y no escasos toques de refinamiento estético. Ese estilo directo y carente de pretensiones siempre deja, sin embargo, una idea novedosa o un dato que nos era desconocido. El autor no suele comulgar --como lo advierte-- con ruedas de carreta ni venera vacas sagradas, de manera que acostumbra pensar por sí mismo y decir lo que piensa sin anestesia. Así, además de su apasionada admiración por "el vino divino", bebida que para él no admite comparación con ninguna otra, las emprende contra varios mitos y lugares comunes.
Buena parte de sus crónicas las dedica a reírse, eso sí con discreción, de diversos personajes de ese mundo tan especial y de sus defectos más notorios, pero también a destacar las virtudes y placeres del vino y sus secretos. Deja espacio asimismo a la voz y personalidad de los escritores que han sido entusiastas del tema, incluido él mismo, para terminar con muy valiosas opiniones acerca de los actuales problemas de la industria vinícola nacional y las soluciones que avizora, así como los pasos necesarios para mejorar y mantener la calidad de sus productos. Una vez más debemos agradecer a Rodrigo Alvarado su esfuerzo, en ocasiones quijotesco, en beneficio del vino chileno.
Yin y Yang
Querido Rodrigo, fiel amigo:
Leo siempre tus libros con el fervor de disfrutar y aprender. Fervor, porque fervere es la palabra latina que dio origen a nuestro vocablo fermentar. Y eso es lo que ocurre en mi cabeza cuando tus palabras me sugieren un sinfín de ideas.
Tienes la virtud de ser sencillo y claro, en la tradición más bella de los maestros chilenos. Debe ser que la araucaria os muestra el estilo: alta como una columna romana, pero abierta en ramas y dividida en pisos igual que los cielos místicos.
Escribes con una delicadeza de maestro que ama su oficio y quiere transmitirlo a sus discípulos por vía de amor. A la técnica la conviertes en un juego y a la prosa de los datos en una cuenta que se lee como un cuento. Y, sobre todo, eres ya de los pocos que comprenden que el vino es un juego de inteligencia, de alegría, de ingenio y de buen humor que ha hecho más por la paz y la convivencia de los hombres que todos los políticos juntos.
Buen amigo chileno. Al leer tu libro pienso también en tu tierra. Veo los viñedos del Valle central, veo las orillas del Pacífico donde la viña se convierte en océano, veo los bosques y los caminos de la Sierra … Y, cuando me emociono hasta las lágrimas, veo estas calles de Barcelona bajo una lluvia austral y menuda.
Gracias por las palabras afectuosas que me dedicas.
A mi último libro (Libro de Réquiems) sigue ahora uno nuevo, titulado: El esnobismo de las golondrinas. No son libros de vino, sino de literatura. He querido dejar en ellos el testimonio de mi vida como escritor.
Un abrazo. Hasta el próximo vino. Tengo la costumbre de dedicar un pensamiento a mis amigos cuando bebo.
Felicidades
Mauricio Wiesenthal
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