Historia
VIGÉSIMO SEXTO CAPÍTULO
Historias escritas con vino
Intervencionismo Económico en Chile Durante La Colonia
La producción de vinos iniciada en la región de Santiago, se expandió rápidamente al resto del país. La viña se cultivó tanto en la región semi árida de Coquimbo como en la más fría y lluviosa de Concepción. En 1594 se calcula que la producción total de vino alcanzaba a 1,6 millones de litros, cifra muy elevada para entonces.
La autoridad intervino a través de cédulas reales para controlar la producción .Una dictada el 1 de junio de 1654 exigía permiso para plantar viñedos. En 1621, 1623 y 1628 se dictaron otras similares e, invariablemente, provocaron un déficit de oferta. El consumo de vinos era tan primordial que si el producto llegaba a escasear, era requisado y vendido en la Plaza de Armas y pulperías a través de la ciudad.
Para evitar problemas, no hubo más intervenciones, posteriormente.
Acta Fundacional del Vino Chileno
El acta fundacional del vino chileno fue suscrita por los cinco concejales del Cabildo de Santiago, encabezados por don Rodrigo de Araya, a quién Gerónimo de Bibar asigna el mérito de haber sido el primer viticultor del país.
El acuerdo del Cabildo de Santiago, fechado el 9 de marzo de 1554 fue una "partida de nacimiento" oficial; pero de modo extraoficial el vino chileno ya había aparecido en escena por lo menos cinco años antes, como lo demuestra un valioso hallazgo documental de José Toribio Medina("Memorial de los Diezmos" del Obispado:
"Compróse a Alonso Moreno dos botijas de vino, para celebrar los oficios divinos",( 6 de octubre de 1550). Este sin duda era vino criollo y se descarta absolutamente que fuese importado, pues esa alternativa habría sido empleada por la Iglesia, atendiendo al hecho que el vino foránea era significativamente más barato que el de Moreno.
Primeras Misas con Vino Chileno
En Chile las primeras misas con vino criollo se celebraron alrededor de 1550, catorce años después de la fundación de Santiago en 1541. Entre ambas fechas hubo largos períodos en que los conquistador tuvieron que encomendarse a Dios confiando en el influjo de su propia devoción. No por falta de sacerdotes que oficiaran misa, atendiendo al hecho que el ejército de don Pedro de Valdivia se hizo acompañar de diez eclesiásticos, sino por la escasez total de vino.
El vino que habían traído los padres mercedarios se perdió lastimosamente cuando el toqui Michimalonco y sus huestes asaltaron e incendiaron la precaria ciudad de Santiago, el 11 de septiembre de 1541.
El Vino de Concepción
Según numerosos testigos de la época, la región de Concepción era donde se producía el mejor vino del país .Varios visitantes que estuvieron esa región de Chile en los siglos XVIII y XIX, coincidían al sostener que "por la riqueza y el sabor de sus uvas, se obtienen vinos que son mejores que cualquiera de los que se obtienen en Perú. La mayor parte de los vinos son tintos, pero se hace también un moscatel (banco) cuyo sabor sobrepasa a cualquiera de su tipo obtenido en España."
En las páginas del principal diario santiaguino de aquella época se podía leer un aviso que aparecía todos los días, anunciando que se había recibido "el rico vino de Concepción", el cual se encontraba en venta en la casa de Modesto Brieba, calle de Estado i Huérfanos, frente al Hotel Inglés".
Vicisitudes de las Exportaciones De Vino Chileno Durante La Colonia
En una de sus interesantes crónicas el célebre historiador del siglo XIX , Benjamín Vicuña Mackenna, refiere que el rey de España Felipe II en 1595 prohibió de la manera más irrevocable que se llevase "un solo azumbre de vino desde los puertos de Chile y Perú" con destino a Panamá y México.
Explica que la orden tenía como objetivo dar salida a los "acerbos" vinos de Cataluña.
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