Historia
DÉCIMO OCTAVO CAPÍTULO
Historias escritas con vino
Por Rodrigo Alvarado Moore
Gentileza Revista La Cav
BACANALES MATIZADAS POR EL VINO
En la mitología romana se establece que Baco, hijo de Júpiter, no sólo es dios del vino, sino también de la fecundidad, la muerte y la tragedia. Además se le asignó la función de ser defensor de las mujeres. Su culto siguió celebrándose hasta el siglo II d.C. cuando las desenfrenadas fiestas celebradas en su honor, llamadas bacanales fueron prohibidas. Se celebraban durante la noche en un marco de promiscuidad unido al llamado furor báquico, ( borrachera y lujuria). Como dieron muestras de alcanzar niveles intolerables de libertinaje, el Senado Romano las prohibió el año de Roma 566 (que equivale al año 379 a. C.) Sin embargo los emperadores romanos las permitieron nuevamente, alcanzando entonces excesos más monstruosos que nunca.
PRÁCTICAS ENOLÓGICAS DE LA ANTIGÜEDAD
Los analistas modernos coinciden en que, durante la antigüedad, los enólogos tienen que haber afrontado serios problemas para lograr la estabilidad de los vinos. Dentro de las prácticas más comunes para lograrla, se ha dilucidado que agregaban diversas sustancias aromatizantes y clarificantes como agua de mar, especias, miel y resinas. Es presumible que algunos de estos elementos, como el agua de mar, haya moderado los efectos no deseados de alta acidez tanto natural como volátil (avinagramiento), la miel para endulzar y cubrir muchos defectos y resinas para alcanzar algunos sabores deseados. Esta práctica se aplica hasta nuestros días a determinados vinos griegos, los que se denominan retxina.
LA LLEGADA DE LA VID A BRASIL
La vid llegó a la colonia portuguesa de Brasil antes que a Perú y Chile. En el año 1532 Martín Alonso de Souza introdujo la vid en la costa meridional de ese territorio, en la Capitanía de San Vicente. Sin embargo, los brasileños reconocen como su primer viticultor a Bras Cubas, fundador de la ciudad de Santos. Él habría producido los primeros vinos hacia 1551 en la región de Tatapué, en la villa Sao Paulo do Campo. Otras referencias indican que en torno a 1626 el misionero jesuita Roque González de Santa Cruz habría introducido el consumo de vino en el extremo sur de Brasil, principalmente para poder cumplir con la liturgia cristiana, al fundar en el año 1626 la “Reducción Cristiana de San Nicolau”en el margen del rio Uruguay.
En Brasil, hasta el siglo XX , la vid no alcanzo mayor importancia económica, manteniéndose como un cultivo hogareño.
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