Historia
Historias escritas con vino, segunda parte
Juan Jufré El Más Célebre Empresario De La Conquista
Fue Jufré la más fiel expresión del conquistador de empresa y de trabajo. Además de ser un activo agricultor y el primer viticultor importante de la zona central de Chile,en Ñuñoa, promovió la creación de industrias. En 1553 instaló un molino “de dos ruedas” al pie del cerro San Cristóbal. Débese también a él la creación del primer astillero del cono sur de América, importante empresa que estuvo construida sobre el río Maule. También instaló una fábrica de paños que subsistió hasta 1609, desde donde salieron sayales para los frailes, vestuarios para seglares, mantas y frazadas para todos los colonos. Jufré fue fundador de la ciudad de San Juan en Argentina y se recuerda como un conquistador provisto de una especial sensibilidad por sus semejantes, pues en el desarrollo de sus múltiples tareas educó, instruyó y capacitó a un crecido número indígenas pues, “fue un encomendero muy humano”
El Rol Eclesiastico En La Vitivinicultura Medieval
En el año 816, el Concilio de Aquisgrán da un potente impulso al cultivo de la vid, alentando la viticultura eclesiástica. Dispuso que cada sede episcopal debía tener un grupo de canónigos que se dedicarán, casi exclusivamente, a cultivar viñas, con la obligación de hacerlas prosperar. Con ello la viticultura dio un significativo salto hacia delante, pues el clero representaba una quinta parte de la población. Después de los monjes cartujos, orden fundada por San Bruno, actividades similares desarrolló San Bernardo, de la orden citerciense quien fundo un monasterio en Claraval, en 1153. En el siglo XIV el vino había adquirido tanta importancia que los papas de Aviñon, de acuerdo a relatos de Petrarca, hacen del vino el quinto elemento junto con el aire, el agua, el fuego y el metal.
Hernán Cortés, Primer Viticultor De América Derrotó La Filoxera 336 Años Antes Que Los Europeos
Entre la llegada de las primeras vides al Nuevo Mundo, traídas por Colón en su segundo viaje en 1493,y las primeras plantaciones de vides que tuvieron buen éxito en su cultivo, transcurrieron nada menos que 31 años. Ello resultaba inexplicable atendiendo la imperativa necesidad de producir vinos en las tierras conquistadas para celebrar la Eucaristía que inspiraban a los conquistadores. Se colige ahora que los reiterados fracasos para lograr que la vid prosperara, se debieron al clima tropical propio de aquellas latitudes y a la existencia de la filoxera, insecto autóctono de América del Norte y Central, que destruye las raíces de las vides europeas, únicas generadoras de uvas aptas para producir vinos.
Cortés encontró la solución al obviar el clima tropical plantando en terrenos elevados y en injertar vides europeas sobre sus parientes, las vides americanas. Se colige este notable acierto al leer el texto de la orden a través de la cual ordenó plantar vides. “Ingerir las cepas de la tierra” ,es decir injertar sobre vides americanas, solución que los europeos dilucidarían 336 años después, al ser invadidos por el flagelo en 1860.
Las Primeras Botellas Para Vino
Se estima que las primeras botellas destinadas al envasado de los vinos se fabricaron recién en 1657 y habrían pertenecido al King's Head Tavern de Oxford. Desde entonces las tabernas ordenaron la fabricación de sus propias botellas, pues los proveedores de vinos bno asumieron la función de entregarlas llenas hasta muchos años después. Otra taberna importante fue Pontac!s Head, ubicada en Londres y propiedad de Arnaud ded Pontac Presidente del Parlamento de Burdeos. Esta taberna comercializó y difundió el vino Pontac, proviente la Viña que ahora se conoce como Chàteau Aut.-Brion.Bacanales En Honor A Baco
La mitología romana establece que Baco, hijo de Júpiter, no sólo es dios del vino, sino también de la fecundidad, la muerte y la tragedia. Además se le asignó la función de ser defensor de las mujeres. Su culto siguió celebrándose hasta el siglo II d.C. cuando las desenfrenadas fiestas celebradas en su honor, llamadas bacanales, fueron prohibidas. Se celebraban durante la noche en un marco de promiscuidad unido al llamado furor báquico, (borrachera y lujuria). Como dieron muestras de alcanzar niveles intolerables de libertinaje, el Senado Romano las prohibió el año de Roma 566 (que equivale al año 379 a. C.) Sin embargo, posteriormente los emperadores las permitieron, alcanzando entonces excesos más extremos que nunca.
Prácticas Enológicas De La Antigüedad
Los analistas modernos coinciden en que, durante la antigüedad, los enólogos tienen que haber afrontado serios problemas para lograr la indispensable estabilidad de los vinos. Dentro de las prácticas más comunes para lograrla, se ha dilucidado que agregaban diversas sustancias aromatizantes y clarificantes como agua de mar, especias, miel y resinas. Es presumible que algunos de estos elementos, como el agua de mar, hayan moderado los efectos no deseados de alta acidez, tanto natural como volátil (avinagramiento), la miel para endulzar y cubrir muchos defectos y resinas para alcanzar algunos sabores deseados. Esta práctica se aplica hasta nuestros días a determinados vinos griegos, los que se denominan retxina.
La Llegada De La Vid A Brasil
La vid llegó a la colonia portuguesa de Brasil antes que a Perú y Chile. En el año 1532 Martín Alonso de Souza introdujo la vid en la costa meridional de ese territorio, en la Capitanía de San Vicente. Sin embargo, los brasileños reconocen como su primer viticultor a Bras Cubas, fundador de la ciudad de Santos. Él habría producido los primeros vinos hacia 1551 en la región de Tatapué, en la villa Sao Paulo do Campo. Otras referencias indican que en torno a 1626 el misionero jesuita Roque González de Santa Cruz, habría introducido el consumo de vino en el extremo sur de Brasil, principalmente para poder cumplir con la liturgia cristiana, al fundar en el año 1626 la “Reducción Cristiana de San Nicolau” en las márgenes del río Uruguay.
En Brasil, hasta el siglo XX, la vid no alcanzó importancia económica, manteniéndose como un cultivo hogareño.
Thomas Jefferson, Entusiasta Amante Del Vino
Thomas Jefferson, tercer presidente de los Estados Unidos, entre los años 1801 y 1809, se fascinaba con los placeres del paladar y disfrutó siempre del vino, desde que era estudiante de Derecho.
Señalan sus biógrafos, que cuando fue enviado a Europa, justo antes de la revolución francesa, conoció las regiones vitivinícolas de Alemania, Italia y Francia; llevaba siempre consigo un maletín que contenía cepillos y todos los demás elementos de aseo, papel, pluma y…un sacacorchos. A lo largo de sus viajes Jefferson encargó a varios comerciantes y viticultores europeos, que le enviaran vinos por barco a su país. En Estados Unidos experimentó con muchos vinos producidos por vides autóctonas, las que jamás le satisficieron.
Era prudente en el beber: “Mi medida es absolutamente sobria, tres o cuatro vasos en la comida y ni una gota a otras hora”.
Los Griegos: Precursores De La Denominación De Origen
Los antiguos griegos aplicaban normas muy estrictas, respecto al comercio y transporte del vino. Por ejemplo, las compras de vino en vasijas de barro de cuello ancho eran consideradas legalmente válidas sólo si ellas se sellaban. No era permitido vender pequeñas cantidades extraídas de contenedores grandes. Esta sabia norma se debe interpretar como un procedimiento para evitar el contacto del vino con el aire, y así evitar lo que hoy conocemos como ataques de bacterias acéticas (avinagramiento).
Pero la norma más “moderna” se relacionaba con el transporte; en efecto, se prohibía a los barcos tasios transportar vinos extranjeros, para evitar confusiones con los originados en Grecia. Tal vez, se trata de la más remota norma relacionada con lo que hoy conocemos como “denominación de origen”.
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