Crónicas
Algunas precisiones sobre terminología vitivinícola
VID Y UVA; PARRAS, VIÑAS Y CEPAS.
Se denomina vid a las especie vegetal cuya clasificación es vitis vinífera sativa; su fruto es la uva. Cuando la vid se desarrolla se le llama parra, y como se analizará más adelante, las parras se conducen o forman de diferentes maneras.
Un conjunto de parras constituyen una viña o viñedo y en el caso que sean conducidas en sistema de parrón, se les llama parronales o parrales. Se suele usar el concepto de cepa para referirse a las parras pero, en estricto rigor, cepa es el tronco de la vid o de cualquiera especie vegetal arbustiva. Además, por el hecho de ser tan significativa y determinante respecto a la calidad de los vinos, el término cepa se emplea como sinónimo variedad o raza, incluso para referirse a los seres humanos.
Desde el punto de vista botánico, la vid es una liana o enredadera, rastrera y trepadora, de la familia de las Vitáceas. Cuando se desarrolla sin tener donde trepar se arrastra por el suelo sin problemas; por el contrario, si dispone como sujetarse, por ejemplo árboles, trepan por ellos hasta alturas indefinidas.
Por razones prácticas, los seres humanos desde que se interesaron en esta planta la transforman, de hecho en un arbusto, a través de las podas de formación y anuales, para manejar eficientemente su cultivo y control de su desarrollo.
Están identificadas muchísimas especies diferentes, de la citada familia, pero la única válida para producir vinos, como nosotros lo entendemos es la clasificada desde el punto de vista botánico como Vitis vinifera sativa, tal como se expresó en el capítulo referente a los orígenes.
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