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Crónicas

Racimo 2, Uva 15: Vino para legos

Vino para legos

A los vinófilos que no tienen vocación por “culturizarse”, pero que desean tomar buenos vinos, expongo a continuación tres consejos prácticos, muy elementales y breves. Me incluyo sin ambages entre uno de los apologistas de la llamada cultura del vino. Me satisface saber que existen críticos de vinos, columnistas, escritores, cursos de cata, y una pléyade de enólogos que contribuyen a culturizar a nues¬tros compatriotas, en el arte de elegir y apreciar buenos vi¬nos. Se nota ya el accionar de todos nosotros, pero la pro¬porción de bebedores de vinos tocados por estas varas virtuo¬sas son, sin duda “una amplia minoría”.

Sin embargo, como cristiano de buen corazón y fenicio de alma comercial, estimo que debemos pensar en los “legos del vino”. Entiendo, por tales, aquella amplia masa de excelentes bebedores de vinos que jamás han leído una palabra sobre el tema, y menos han asistido a cursos de cata. No se impresionan con el hecho de que “los vinos sean de mediana intensidad varietal, pero expresan tonos de fruta” que les definimos algunos cultos en el tema. El hecho es comparable con quienes gozamos de la música doc¬ta, pero no distinguimos un “scherzo” de un “allegro”, ni menos una corchea de una fusa. Ambos grupos gozadores de estos placeres terrenales y otros similares, somos ampliamente respetables y merecemos atención. A los vinófilos que no tienen vocación por “culturizarse”, pero desean tomar buenos vinos, expongo a continuación tres consejos prácti¬cos, muy elementales y breves, sólo válidos para bebedores normales y temperados.

  1. 1. Si dispone de los medios suficientes, compre vinos que son bien calificados por los expertos, pero no pase más allá de contar las estrellitas, botellitas o baquitos que les asignan (temo que la lectura de las floridas des¬cripciones que suelen hacerse, podría aterrorizarlos, como a mí me ocurre con el pentagrama).
  2. Júntese con una amiga (o viceversa) destape la botella, beba, converse. Si al beber el vino nota una necesidad compulsiva de continuar haciéndolo (respetando la modera¬ción) usted ha elegido bien, más aún si su acompañante siente el mismo impulso (es ya la comprobación del hecho). Obvio: si les cuesta beber lo que ha comprado quiere decir que se equivocó.
  3. El ejercicio anterior hágalo después (otro día) sobre la base de ofrecer, sin comentarios a varios comensales vinos de una misma variedad y precios similares. Puede apostar, sin riesgos, que aquel con mejor puntuación, se terminará antes.

Ésta es la verdadera “prueba de la blancura” para el 90% de los bebedores de vinos. Respetado lego: no se complique la vida. Siga mis consejos.



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