Crónicas
Racimo 2, Uva 14: : Cariño de un padre, un síndrome peligroso
Extraído del libro "A propósito del vino", disponible en librerías.
A menudo he tenido que escuchar (y consolar) a dueños de viñas al verse frustrados porque su querido niño (vino) no aprobó un determinado curso.
El cariño de padre es una virtud sana y loable, pero muy frecuentemente se desvirtúa al transformarse en lo calificable como un mal que denomino síndrome del cariño de padre.
En pocas palabras, este síndrome se manifiesta como una verdadera ceguera psicológica que impide ver, menos aceptar, posibles incapacidades o falencias de nuestros vástagos. Se oye decir que "el niño no superó los 400 puntos en la ex Prueba de Aptitud Académica, porque se puso nervioso o porque "es muy distraído". Jamás porque, objetivamente, no es muy brillante o se caracteriza por ser el rey de los flojos. Nuestra conciencia social sana, señala y predispone no tocar el tema, escabullirlo como consecuencia del síndrome del cariño de padre. Hacerlo, hasta podría romper una vieja amistad o una grata convi¬vencia.
Respecto a la relación entre el dueño de un vino de marca, la misma y el producto en sí, según mi dilatada experiencia, está envuelta en el síndrome que he descrito. Se trata de una curiosa relación que no se presenta respecto a productores de otros bienes distintos al vino. Ocurre que éste es parte de la familia: es humano, como tantas veces he pretendido demostrarlo.
A menudo he tenido que escuchar (y consolar) a dueños de viñas que, al verse frustrados porque su querido niño (vino) no aprobó un determinado concurso, obtuvo baja puntuación en una revista pres¬tigiada, o un crítico tuvo la osadía de rajarlo, no han reconocido y reaccionado que se está frente a un producto mediocre. El 99% de las veces, en opinión de padres, contagiados por el síndrome que analizo, la falencia no es culpa del vino, sino que de la ignorancia o sos¬pechosa mala fe de los calificadores, lo que por supuesto casi nunca es cierto.
De lo expuesto, resulta necesario exponer otra recomendación: no cometa la torpeza de abstenerse de encontrar excelente el vino que le ofrece el dueño de una viña. En caso contrario, corre un serio riesgo de perder un amigo, pasar por ignorante o tener que tragarse un mal rato.
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