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Crónicas

Música y Vino en la Expresión Popular Chilena

La chilenidad y el vino marchan de la mano. Poemas, expresiones y casi todo el cancionero del folklore chileno están saturados de buen vino. La inspiración se alienta, crece y da lugar a muchas composiciones de distinto tono, bajo el estímulo de un brindis. Y esto, que es muy castizo, —"Venga vino, vino tinto, deje el agua pa' los patos"—, se cultiva en nuestra tierra con esmero. Como el vino no puede faltar en ningún acontecimiento, ha pasado a convertirse en personaje coprotagónico de los temas que cantan a la tierra, al amor y al hombre.

Cuecas y tonadas, en su línea costumbrista, reflejan los hábitos éticos del chileno, las costumbres de la tierra chilena. Y en esto también se incluye la chicha.

Pero el cantar al vino también está en expresiones más autóctonas, como la refalosa, baile-canción del norte del país, de antigua tradición:

El vino lo da el sarmiento,
las brevas las da la higuera,
si es de otra tu pensamiento,
¿cómo querís que te quiera?

La promoción turística de la ciudad de Santiago que se aprecia en la famosa cueca Adiós Santiago querido, nos sumerge de un golpe en la afición al vino de nuestro pueblo:

Adiós Santiago querido,
adiós Parque Forestal, me voy, me voy,
Cerro Santa Lucía,
también la Quinta Normal, si ayayay.
Adiós, Santiago querido, sí ayayay.
Adiós calle San Pablo
con Malucona,
donde toman los guapos
con damajuanas, sí ayayay.
Adiós calle San Pablo
con Matucana, sí ayayay.
Con damajuanas, sí,
Parque Cousiño, donde toman los viejos,
también los niños, sí ayayay.
En la calle Bandera, alguien me espera.

Otra cueca que encontramos en el folklore es un acertado compendio de vinos y licores. Dice:

El ponche se emborrachó
y el vino lo llevó preso,
salió la chicha enojada
"Eso te pasa por leso".
Dicen que la cerveza
anda enojada
de ver al aguardiente
con limonada.
Con limonada, sí,
andan hablando
que el jerez y el aporto
andan tomando.
Ay, si le tengo ganas
a la champaña.

Por lo general, el folklore entra en dos aspectos relevantes de la vida del hombre y el vino: la tristeza y la alegría. En esta última, el vino sube el tono del ingenio musical hasta tenores francamente humorísticos, como es el caso antes citado y muchos otros. Humorismo y picardía se retratan también en esta estrofa de la cueca Por dármelas de Jarrero:

Anoche con mi compadre,
que es paleta pa' las farras
nos fuimos de remolienda,
a tomar jugo e' las parras.

El típico borrachito callejero, que lo sorprende la noche con dificultades para llegar al hogar, también tiene su canción:

Por favor, carabinero
por qué me tira del brazo
largúeme la manga.
O es que usted nunca le ha puesto
entre pecho y espinazo
largúeme la manga.
Yo vengo de un casorio
recontra bueno,
y le di duro al tinto
como chileno,
largúeme la manga...

También en la fiesta de Navidad se hace alusión al vino que acompaña la cena de medianoche, en algunas canciones:

Cogollo de Vino y Rosa,
aroma a hierbabuena
viva Jesús y el Amor
que nació en Nochebuena...

La chicha, bebida más fresca pero infaltable en los almuerzos campestres, también está presente en el folklore. Populares son las estrofas de Chicha de Curacaví, una tonada alegre que los paseantes suelen cantar e improvisar:

Chicha baya y curadora que ponís los pasos lentos Chicha de Curacaví. A mí no me los ponís Chicha de Curacaví porque te paso pa' dentro...

Por su parte, algunas canciones o tonadas melancólicas apoyan en el vino su inspiración de tristeza. Por ejemplo, José Ortega en su Canto al Vino, dice:

En el silencio de medianoche
nieve de luna vieja la viña
y en los racimos maduros el vino
polen de canto pa' la vendimia.
En cada sorbo de vino
bebo el caliente verano
que adormecido en las parras
su savia va derramando.
Y mi sangre estremecida
se me despierta en el canto.
Sigo apurando mi vino
que la noche se me escapa
y poblada de recuerdos
me desvela la guitarra
cántaro de mis canciones
de la noche enamorada

Y, por supuesto, no podía faltar el poema musicalizado de Pablo Neruda. El conocido arreglista Ariel Arancibia puso música a Me peina el viento los cabellos:

Frutos de tierras extranjeras
olas azules de otro mar
auroras de otros hombres, penas
que no me atrevo a recordar
Pasan por mí sus corazones
ebrios de vino y de mar
si me muriera de repente
no dejaría de cantar...

Las alusiones musicales al vino, blanco y tinto, son innumerables. Se podría editar un cancionero completo con el tema. La cueca, que es nuestra danza nacional, reafirma la imagen del chileno en todos sus ángulos. El chileno camina, ríe y llora, para todo bebe, y todo esto está en la cueca, que como baile simboliza las diferentes etapas del idilio. El excéntrico conjunto musical "Los Perlas", aguzó su ingenio compositor y escribió una cueca con casi todas las marcas de vinos chilenos:

Undurraga reservado
Santa Rita y Urmeneta
el Conchalí me ha dejado
la nariz, como ampolleta,
Concha y Toro en botella
Viña Santa Carolina
Rhin del Carmen, San Pedro
Ermita y Ochagavía
y Ochagavía sí,
Santa Rosa del Peral
Santa Helena, Macul,
Manquehue y Tarapacá.
Nuestros vinos chilenos
los piden del mundo entero.

Extraído del libro "Chile Tierra del Vino", Editores Asociados. Edición Agotada

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