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Crónicas

Nombres que tiene el vino

Rafael Bluteau

Rafael Bluteau, un fraile erudito del siglo XVII, define el vino como Sangre de la tierra, Licor Báquico, Restaurador de los espíritus vitales, Revelador de la verdad, Descubridor de los secretos, Lágrimas de uvas pisoteadas y exprimidas, exterminador de los cuidados, Antídoto de la melancolía, alma de los Banquetes.

La vid y el vino; la vid y su fruto se conjugan como una variante de la vida y de la inmortalidad. Platón el filósofo griego dijo: El vino es la leche de los viejos. En éstos el vino bien medido es mejor tolerado y es un buen remedio contra el frío de la vejez. En España, llaman también al vino con el bautizaje de Platón.

Así se expresa el elogio de la vid y el estrujo de su fruto en distintos idiomas. En sumerio: Geshtin, árbol de la vida; en persa, Maieishebag, bebida de juvencia; en Gales, Whiskey-water of life, agua de la vida.

El pueblo chileno tiene también sus definiciones y clasificaciones, tal vez como menos poéticas, pero expresivas y ceñidas a la realidad de cómo lo siente y como la maltrata.

Así están Leche de Cristo, Jugo de fraile, Sangre de toro, Caldo de mona, Caldo de gorila, Marca León, Marca Saco, Mata penquero, Pela guata, El marcha atrás, El Cachascán, Mata penas, El veneno, El raspabuche, Los tres amigos, Agárrate como puedas, Natre, Vinagrillo, Tres Tiritones, Golpeador, Criaturero, Hijero.

Pero el poeta Andrés Sabella dice que el vino, siendo como es, bendición divina, por arte negra se trocó en maldición de nuestro pueblo: el alcoholismo le creó una serie, lamentable de barrancos y sepulturas, llegándose por su mandato a la santificación de la más peregrina de las imágenes de altar: San Lunes.

El bebedor chileno quiera o no quiera se curará con santos en la Corte: Santa Rita, San Pedro, Santa Elena, Santa Lucía, Santa Digna.


Algunos tipos de cura

Después de echar unos tragos, se ponen inspirados, generosos, francos, bochincheros, rosqueros. Hay vinos que se conocen como peleadores, que es el trago malo que descompone el ánimo, agria y malhumora.

Los borrachos pendencieros, son los llamados de mala cura, fuman como carreteros, dicen groserías, son satisfechos y la excitación alcohólica los lleva a pruebas extrañas, entre ellas, a tarasconear, morder los vasos, hacer saltar con los dientes las tapas metálicas de las botellas cerveceras.

Otros la duermen, duermen la mona, y siguen los que la lloran, por lo general, éstos se ponen sentimentales, son muy afectuosos entre ellos, se abrazan, casi se besan, conversan entre sí animadamente. A las mujeres, aunque haya jóvenes y no mal parecidas, no las toman en cuenta ni les dirigen la palabra.

Los generosos para pedir, pasman a cuantos miran sanos. El festejado se disputará la oferta y como el otro se defiende, él antepondrá: la otra corrida es mía.

Y aparece el espíritu de la cura y de los curados.
Cura cumplida. Delicados, llenos de excusas.
Cura pendenciera. Cura estrellera.
Cura grosera. Burdos, bastos, satisfechos.
Cura dormida. Se entregan en los brazos de Morfeo.
Cura llorada. Lloran inconsolablemente.
Cura sentimental. Hacen grandes pedidos, pagan todo.
Cura sombría. Se ponen grises, taciturnos.
Cura risueña. Eufóricos, dicharacheros.
Cura disparatera. Disparatan en todo sentido.
Cura cargosa. Insisten para que otros beban.
Cura de proezas. Hacen fuerzas, se sienten capaces de vencer un toro.
Y algunos de estos tipos de curados amanecen al otro día muy frescos, como tuna. No faltan los que tienen una bola de fuego en el estómago. Y necesitan un chuflay.


Pisco Sour

El actual Pisco antes se llamaba aguardiente de Pisco, porque procedía de este lugar. la providencia de Ica, Peni, es fértil y rica en viñedos. También con el nombre de Pisco se conoció la vasija, en que antes se importaba el legítimo aguardiente de Pisco.

Lo cierto es que el nombre del producto deriva del pueblo peruano Pisco. Y ahora se habla del pisco del Huaso, del pisco de Elqui. Me contó, hace años, el periodista porteño Carlos Díaz Vera que, escuchando tradiciones y leyendo algunas crónicas del periódico "El Comercio" de Iquique, supo que el Pisco Sour es originario del puerto que dio gloria a la Marina de Chile.

La verdad sería que un buen mayordomo del velero Sunshine determinó echar ancla en Chile y pidió su baja para instalarse con una cantina en el puerto. Se estableció en las cercanías del muelle de pasajeros, en la calle Vivar, como experto cantinero, en su negocio se paladeaban exquisitos aperitivos preparados en forma exclusiva y a base de limón de Pica.

Cierto día Elliot Stubb -así se llamaba el copetinero- estaba haciendo algunos experimentos en la coctelera con pisco y limón de Pica, y entonces el sabor del preparado alcanzó delicias superiores. "Voy a ponerle un poco de dulce", habría dicho. Echó azúcar a una porción de jugo de limón de Pica, un trozo de hielo, pisco en proporción y batió algunos segundos. Probó y declaro haber obtenido el más exquisito drink. En adelante, dijo Elliot, este será mi trago de batalla, mi favorito, y se llamará Pisco Sour (sour, el ácido del limón).

El Pisco sour pasó muy pronto a difundirse como aperitivo obligado en los clubes sociales y bares del puerto de Iquique y muy pronto, al igual que el salitre, dominaba el país y luego las fronteras.

El pueblo, a esta mezcla de aguardiente barato, lo llama Roto Sagüer.

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