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Crónicas

Cofradía del Mérito Vitivinícola de Chile

Cofradía del Mérito Vitivinícola de Chile

El vino marca diferencias respecto a todos los demás alimentos y bebidas que ha desarrollado el hombre. La más significativa está en el hecho de existir un verdadero hilo conductor, ininterrumpido a través del tiempo, de grupos humanos hermanados para adorarlo u honrarlo, o bien hacer de éste, un medio para adorar dioses, reemplazar la sangre humana y posteriormente la animal, en los sacrificios rituales de las primeras civilizaciones . En nuestros días no se le adora, pero existen entidades cuyo fin es honrarlo: las Cofradías. ¿ Podría alguien señalar, algún caso siquiera remotamente similar?.

Está demostrado que civilizaciones muy arcaicas adoraban al vino por estimar que su efecto embriagante era un medio para acercarse a sus dioses. Los sumerios, asirios y los egipcios entre muchas otras civilizaciones que se gestaron en lo que actualmente conocemos como Medio Oriente, dejaron innumerables muestras al respecto. Los sumerios en Ur y Eridú , gracias a los escritos cuneiformes de Kish marcaron para la posteridad expresiones que inducen a adorar al vino, por ser símbolo de la fertilidad, entre otras virtudes. En el V milenio a. C el vino ya tenía asignado un dios: Pa Geshtin-Dug. Casos similares se registraron entre los acadios y varios centros de poder tales como Caldea, Persia y otras civilizaciones ubicadas a orillas del Mar Negro y del Cáucaso.

Simultáneamente los egipcios desarrollaron su notable cultura en la que el vino fue primer actor en el culto a sus dioses, de acuerdo a sus jerarquías. Se constituyó en ofrenda exclusiva como líquido para vivir la vida del más allá. Esta relación establecida entre el vino y lo divino se transferiría posteriormente a las culturas griega y romana Los griegos incluyeron en su mitología a Dioniso, importante dios que se adoraba profusamente, según lo expone Eurípides en su obra las Bacantes. Los relatos que existen sobre los Synposium, reuniones ampliadas destinadas a desarrollar temas específicos, donde el vino era el ente central de ellas, fueron otra forma si no de adoración,por lo menos de especial deferencia a él. Los antecedentes de estas reuniones, cuyo nombre hasta hoy se emplea para referirse a encuentros académicos, señalan que quien las presidía, tenía la misión de agregar agua al vino, para evitar que los deliberantes cayeran en excesos.

La mitología romana lo reprodujo a través de Baco, dios del vino de elevada jerarquía, que fue motivo de adoración a través, de fiestas en su honor relativamente civilizadas, para degenerar en las llamadas Bacanales, hacia fines del Imperio, verdaderas orgías desenfrenadas en las que el vino se adoraba en forma intrínsecamente maliciosa.

Las religiones monoteístas judía y cristianas, en especial la católica, si bien no propone adorar al vino en si, es el medio que según el Nuevo Testamento, es nada menos que la verdadera sangre de Cristo, cuando está consagrado, por lo tanto no lo representa, como generalmente se supone, si no que es su verdadera sangre. Esta circunstancia tan trascendental para los católicos y otros cristianos, explica el por qué fueron los monjes de las órdenes religiosas católicas , en especial los cluniacenses y los cisterciences, quienes guardaron los conocimientos heredados de los romanos, los perfeccionaron en muchos aspectos y echaron las bases de la incipiente industria vitivinícola del medioevo.

La cultura occidental monoteísta no propició la adoración del vino no consagrado, pero si se aceptó como natural honrarlo pues, al margen de ser un medio litúrgico muy importante, fue y continúa siendo centro de admiración permanente. Los antecedentes originales, más está circunstancia originó la creación de cofradías, que significa "congregación o hermandad que forman algunas personas con fines diversos". En el caso de las vitivinícolas, rendir tributo al vino, saborearlo en compañía de amigos selectos y buenos manjares. Es decir, grupos humanos inspirados en la idea central de honrar (obviamente no a adorar) al vino y sus quehaceres. Entre las primeras figuran La Jurade de Saint –Emillion, de la que existen registros fechados desde 1199 y sigue vigente hasta hoy. Literalmente en todos los países y diferentes regiones vitivinícolas europeas existen cofradías vitivinícolas, las que gozan de gran reputación. Detenerse a nombrarlas implicaría llenar varias columnas. Entre las contemporáneas la más famosa destacan la de los Cavaliers du Tastevin, que ha tenido un notable buen éxito en Borgoña. Entre las españolas actuales gozan de gran prestigio, la del serenísimo Capítulo de los Caballeros del Vino, que se constituyó en el Castillo de Perelada siendo su primer pregonero Salvador Dalí y la Academia Tastavins Saint Hubert, fundada en 1965 entre las viñas de Vilafranca del Penedés.

Aunque la función central de ellas es, como ya se explicó, honrar al vino, existen muchas alternativas de desarrollo entre sus actividades y también diversidad en los atuendos de sus integrantes, los que generalmente se basan en tenidas medievales muy llamativas, e inspiradas en las variadas tradiciones propias de cada región Llegamos a Chile: Como consecuencia de una iniciativa del ingeniero agrónomo Ruy Barbosa, profesor emérito de la Universidad de Chile, con la asesoría del también ingeniero agrónomo Alejandro Hernández, profesor emérito de la Universidad Católica, se fundo la Cofradía del Mérito Vitivinícola, siendo elegida una Mesa Directiva integrada por Ruy Barbosa como Presidente, Alejandro Hernández, Vicepresidente, Rodrigo Alvarado, Secretario, Sergio Daneri, Tesorero, Philippo Pszczólkwski, Lila Carrasco y Armando Vieira, Directores. El texto original del Acta de Constitución, que se sugiere leer y la lista de quienes la suscribieron, se reproduce en esta crónica. Los Estatutos definen a la entidad como un ente que tiene como objetivo ser la unión espiritual de quienes aman y conocen el vino: su constitución y procesos evolutivos, sus virtudes y defectos. Todo sumado, se considera un elemento positivo para la humanidad, que la Cofradía impulsa para que lo amen, respeten y enaltezcan. El camino que se señala para alcanzar estos fines comienza por velar por su autenticidad, calidad e imagen del producto. También dentro de sus fines están, difundir en el ámbito profesional los progresos que se registren en las ciencias y artes vitivinícolas. La Cofradía además propende a incentivar un conocimiento mutuo entre sus integrantes y crear instancias de intercambio intelectual del más alto nivel.

La génesis de la Cofradía aseguró una base de integrantes de la más elevada jerarquía, pues fueron sus fundadores quienes tenían la calidad de haber sido acreedores del "Premio al Mérito Vitivinícola", distinción que la Asociación Nacional de Ingenieros Agrónomos Enólogos otorga, anualmente, a uno de sus pares. Atendida esta sólida base de excelencia, se originó el nombre de la entidad: "Cofradía del Mérito Vitivinícola":

Sus fundadores, fueron veinte enólogos, que a la fecha de su fundación habían sido merecedores del citado Premio, o bien habían presidido la Asociación señalada. Algunos de los fundadores reunían ambas condiciones. La entidad considera tres categorías de socios Cofrades de Número, donde además de los fundadores, tienen dicha categoría los que, anualmente, son distinguidos por la Asociación Nacional de Ingenieros Agrónomos Enólogos, con el "Premio al Mérito Vitivinícola.

Cofrades Honorarios: Son aquellos cuyos relevantes antecedentes, a juicio unánime de los integrantes hubieren trascendido a la Comunidad vitivinícola. Cofrades Correspondientes: Son aquellos que habiendo alcanzado notoriedad por su conocimiento del vino, en cualquiera de sus aspectos y hayan evidenciado un interés permanente por las artes y las ciencias que lo rigen, son invitados a formar parte de la Cofradía, para entregar su personal acervo a la causa.

La incorporación de todo nuevo miembro da lugar a la celebración de una solemne ceremonia de investidura. Para el mejor logro de sus objetivos fundamentales, la Cofradía hace expresa declaración de absoluta prescindencia política y religiosa en sus interrelaciones.. La entidad se rige por un Directorio integrado por siete miembros, que son elegidos por la Asamblea General Anual, entre los Cofrades que tengan las categorías de Número y Correspondientes. El Presidente es elegido por el Directorio y él elige a los demás integrantes de la Mesa Directiva, entre los siete elegidos. Han ejercido la presidencia : Ruy Barbosa (1994-1999), Alejandro Hernández (1999-2001), Felipe de Sohlminihac (2002- )

La cofradía se rige por pautas de actividades, ceremonial y protocolo que se respetan rigurosamente. El Directorio se reúne mensualmente, entre mayo y diciembre, para analizar los temas de actualidad y organizar las actividades oficiales. Estas se dividen en ordinarias y solemnes.

Entre las primeras destacan: Degustación de vinos clasificados por cepas y valles. Tertulia del vino antiguo, que consiste en reunir y probar vinos de esa condición, que aportan los cofrades. Reuniones para analizar el maridaje entre vinos y alimentos, para lo cual se solicita la colaboración de chefs destacados.

Viajes conjuntos a regiones vitivinícolas nacionales o extranjeras, durante los cuales se celebran reuniones de carácter académico.

Las reuniones solemnes tienen la condición de tales, pues se observa un ceremonial que impresiona por su sobriedad, pero poseen un impacto que conmueve a los presentes. En efecto, los cofrades provistos de sus atuendos oficiales ingresan al lugar elegido para las sesiones en formación ordenada, generalmente hermosas bodegas de viñas, presididos por el Presidente, quien porta un báculo que es una larga cepa de vid. Avanzan tras él, bajo los sones del Concierto Para dos Trompetas y Cuerdas en Do Mayor de Vivaldi, notable expresión musical que ha sido adoptada como el himno oficial de la Cofradía. Los integrantes de la Mesa se ubican en sus respectivas posiciones y los cofrades en torno a ellos formando un semi círculo lo que determina una expresión estética hermosa.

El Presidente inicia las sesiones con la frase ritual que dice "En nombre de la Vid y el Vino se abre la sesión."

Salvo la ocurrencia de una circunstancia especial o extraordinaria, se realizan dos sesiones solemnes, anualmente: La bienvenida al vino nacido en el año, que generalmente se celebra en el mes de septiembre. Se procura que esta sesión se efectúe en algún lugar abierto adecuado a las circunstancias, para así divulgar las funciones en pro del vino, al público en general.

La Asamblea General de fin de año, con la que se clausuran las actividades del período. Durante esta solemne Asamblea el Presidente da lectura a la Cuenta Anual y posteriormente se procede a la entronización de nuevos cofrades.

Este procedimiento esta sujeto a un protocolo muy específico. El postulante, a quien se le ha designado un padrino, es llamado a testera por el Presidente y a continuación el padrino da lectura a un texto breve en el que se expresan los méritos del postulante, para ser digno miembro de la entidad. Inmediatamente el postulante da lectura a su Tesis de Incorporación. Cumplidos estos requisitos el Presidente ordena al padrino vendar los ojos del postulante y se procede a una votación a mano alzada de los cofrades, y el Presidente advierte que basta que una sola mano no se levante para que el ingreso sea rechazado .Cumplido este requisito la venda es retirada y se procede a tomar el juramente de rigor. Efectuado éste el padrino lo inviste con la capa y el sombrero que caracteriza a la Cofradía.

Cabe una descripción del atuendo. En un principio se trató de una capa color granate y una especie de boina de igual color; fue una fallida imitación de las cofradías europeas. Ha sido cambiada: en la actualidad se emplea una hermosa capa color vicuña, y sombrero cordobés (casi igual al de huaso) de color negro. Se trata de una tenida original que sin duda implica una clara relación con lo chilenidad.

Esta publicación ha sido posible gracias a una gentileza de REVISTA LA CAV

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